| Leon Gieco | |||||||||||||||||
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"A través de las generaciones viven los hacedores de la cultura. Ellos dan a luz obras de arte que como tales, son atemporales. Lejos de la destrucción de las modas y los intereses caníbales, los verdaderos artistas no traicionan sus inspiraciones y comparten con nosotros sus creaciones, muchas de ellas compuestas por sus vivencias, sus ideales y sus paradigmas. En el caso de León Gieco, artista atemporal si lo hay, agrega a estos ingredientes un verdadero compromiso social, lleno de sentimientos de angustia e impotencia, y plagado de advertencias premonitorias que veían los desastres antes de que sucedan. Coherencia y ejemplo, banderas que el santafesino sostiene desde que pisara por vez primera un escenario". Con estas palabras de Daniel Amiano, un hemos querido comenzar esta pequeña semblanza de León Gieco, un músico que ha sabido unir como pocos el rock y el folklor, y que desde su música se ha convertido en un defensor de nuestra memoria colectiva, con una forma de ver y leer el mundo que nunca es conformista. Raul Alberto Antonio Gieco nació el 20 de noviembre de 1951 en un campo a diez kilómetros de Cañada Rosquín, una población del norte de la Provincia de Santa Fe. Nació pobre y desde muy pequeño tuvo que trabajar para ayudar a su familia. Pero el traía el germen de la musica adentro y una de las primeras cosas que compró para el cuando tenía 8 años fue una guitarra. Comenzó entonces a presentarse en los actos del colegio y en un grupo de folklore, Los Nocheros, donde interpretaban canciones de los Chalchaleros, los Fronterizos, Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui. Pero al mismo tiempo, también se integra a Los Moscos, una banda de rock, con la que poco a poco logran cierta popularidad en los pueblos cercanos. Hacían covers de Los Beatles, de los Rolling Stones, Jimmi Hendrix, The Who, Spencer Davis Group, etc. Allí fue donde se ganó el apodo de León una vez que en concierto, tratando de conectar unos equipos, dejó sin electricidad a todo el pueblo. Y le pusieron "León", por aquello de que era "el rey de los animales". En el verano de 1969 León viajó por primera vez a Buenos Aires, con su guitarra al hombro y casi sin dinero. Para vivir trabaja como telegrafista y poco a poco comienza a relacionarse con el mundillo rockero como Litto Nebbia y sobre todo, Gustavo Santaolalla. Es justamente el guitarrista de Arco Iris quien le consigue algunas presentaciones como telonero y le abre la puerta para que participe en festivales como los Buenos Aires Rock y el Acusticazo. Luego vinieron sus primeros dos discos: "León Gieco" en 1973 y "Banda de caballos cansados" en 1974. Son dos trabajos bien "folk", con influencias de con arreglos sencillos, voces claras y limpias que denuncian lo que lo sociedad no veía. Para su tercer album "El Fantasma de Canterville", de 1976, la sociedad oía y escuchaba a León, y por eso lo censuran. Es la época de la infausta dictadura militar argentina que se extendió desde 1976 hasta 1983. Increíbles humillaciones sufre León en este album, donde debe cambiar letras, cantar "bajito" y finalmente coexistir con la censura. Es perseguido, encarcelado, amenazado, y finalmente decide marchar al exilio, en donde su talento mágicamente se funde con la musica popular argentina: el folklore. Y regresa. Así nace su extraordinario cuarto disco, llamado precisamente "Cuarto LP" de 1978. En él no abandona la posición contestaria ante tanta violencia e injusticia de la dictadura militar, sino que agrega esperanza y horizonte como un vaso de agua fresca en pleno desierto. León sin darse cuenta estaba atravesando la bisagra de su carrera artistica: la canción "Solo le pido a Dios". Gieco dice que las canciones tienen letra, música y alma, algo inexplicable. Estupenda definición del guaino traducido en todos los idiomas que dio a León Gieco el respaldo popular y el consenso mundial y que su autor agradece incansablemente. La historia cambiaba. "No existe fuerza en el mundo, que pueda parar la voz" diría León más adelante. Y nadie pudo ser indiferente a "Solo le pido a Dios". Con esta canción pasó algo muy curioso. Cuando León la compuso Argentina peleaba con Chile por unas islas en el Canal de Beagle y los militares le prohibieron que la grabara o la pasaran en las radios. Le decían "usted no puede cantar una canción de paz en tiempos de guerra". Pero años después, los militares quisieron utilizar esta canción para sus propios propósitos y eso molestó mucho a León. En 1980 lanza su album recopilatorio "Siete años" que resume sus primeros siete años de carrera artística. Al año siguiente aparece "Pensar en nada", donde aparece el León "folk-lírico" que cumpliría una función social que aún hoy muchos no advierten pero disfrutan de su legado. "Pensar en nada" fue el puente que atravesaron los jovenes para llegar al folklore, género que en su mayoría despreciaba. Sin embargo Gieco nos hizo cantar chacareras, chamames, zambas y sus seguidores "rockeros" por naturaleza no tomaban conciencia que León los unia con sus padres, profesores de música y los almidonados musicológos de la epoca. En 1982 vino la guerra de las Malvinas. Los militares, que ya estaban en sus ultimos momentos, sacan una circular que dice "Se prohibe pasar música en inglés en las radios. Se declara de interés nacional pasar canciones de paz como Sólo le pido a Dios, de León Gieco". Esto pone muy mal a León, sus enemigos han declarado de interés nacional su obra y no lo puede sobrellevar. Deja de cantar, se retira, se aleja, sufre terribles depresiones y cae en el alcoholismo. Pero gracias a la ayuda de sus amigos, en especial Mercedes Sosa, sale adelante e inicia un proyecto muy ambicioso que lo lleva a recorrer la inmensa geografía argentina. Prosigue con el trabajo que había comenzado antes en "Pensar en Nada", pero no se queda en Buenos Aires y recorre uniendo a todo el país con sus ritmos, sus personajes y su cultura. Un trabajo de recopilación extraordinario, un verdadero mapa musical argentino. De este trabajo, llamado "De Usuhaia a La Quiaca", se editaron tres volumenes entre 1985 y 1986, "Semillas del Corazón" de 1989 es la cicatriz que León lleva a cuestas de la dictadura militar y la guerra de las Malvinas. Dedicado a los desaparecidos restituidos y a los caídos en las islas, Gieco nos muestra la herida y propone un ejercicio no aconsejado por ningún gobierno del mundo: "Memoria". "Perdon y olvido, como siempre…." decia León cuando otro golpe caía sobre la sociedad argentina: EL INDULTO. Los asesinos estan libres, la injusticia a la vuelta de la esquina bailando con la impunidad. Sin embargo León Gieco seguía en el medio de todo sembrando las semillas que no se venden, que están en extinción, desaparecidas, ausentes. Semillas del Corazon. En 1992, aparece el disco "Mensajes del Alma", quizás el mejor album hecho por Gieco, cuya canción bandera es "Los salieris de Charlie". Tambiénse destacan "Todos los días un poco", "Cinco siglos igual" y la misma "Mensajes del alma". En 1994 sale "Desenchufado", un disco precioso, totalmente acústico, donde Gieco retoma muchos de sus temas clásicos y nos regala una verdadera joya, la canción "Como un tren". "Tengo el corazón desnudo en mi / pero pienso vestirlo con tu amor / tengo una canción que empieza en mi / sólo espero que termine en vos" "Tengo tu dolor sanándose / y dejo mi pena en tus ojos / tengo tu esperanza en mis manos / llevo tu herida en mi voz. /Como un milagro la lluvia / me dio el arcoiris y el agua al rio / yo por amor doy la vida porque de amor / mi vida un dia nació, un dia nació..." En 1997 aparece su último disco "Orozco". La canción que da su nombre al disco "Ojo con los Orozco", es una especie de rap agropecuario, con una letra genial donde la única vocal que se usa es la letra O. Pero Gieco no se conforma con divertirnos y nos regala canciones como "El imbécil" (dedicada a los que se han hecho ricos con este gobierno, a pesar de que son más los que se han hecho pobres), "El embudo" (sobre el "robo" que se hace a los recursos naturales de la Patagonia), "El señor durito" (basada en una carta del Subcomandante Marcos) y la emocionante "Donde caen los sueños". Dice Mercedes Sosa de Gieco: "si no hubiera un León Gieco habría que crearlo, porque es un artista necesario. No hay con quien se lo pueda comparar. No hay nadie que tenga la dimensión de León Gieco. Todas las personas tenemos cosas buenas y cosas malas. León ha visto mis lados malos pero yo nunca pude encontrarlos en él. La humildad, la colaboracion, la solidaridad, no son valores muy frequentes. León los tiene todos. Es de esas personas que miran de frente, que no esconden sus sentimientos. Además, lo adoro como artista, me encanta su voz, me gusta su actitud y su entrega en el escenario". Dice el mismo León: «fue la música la que despertó en mí el interés por entender el destino de los pueblos, el por qué de las injusticias. De ahí en adelante traté de reflejar, con el máximo de honestidad, mis propias preguntas, mis propias salidas y hasta mis propias angustias. Seguiré siendo músico y recorreré todos los lugares que pueda para cantarle a la gente como me sea posible». Liga al sitio oficial de Leon Gieco
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